Remar durante cuatro horas por el Sella despierta un apetito formidable. Afortunadamente, desembarcar en Ribadesella te sitúa en una de las capitales gastronómicas más deseadas de la costa asturiana. La villa marinera combina la tradición de los pescadores del puerto con las sidrerías del casco antiguo y los templos del cachopo y los quesos de los Picos de Europa.

La recompensa del palista: No hay mejor broche de oro para el día de canoa que escuchar el escanciado de un culín de sidra bien fresca mientras llega a la mesa un cachopo crujiente relleno de jamón ibérico y queso fundente.

1. Zona del Casco Histórico y Calle Oscura (La Ruta de las Sidrerías)

Tras salir de las duchas de meta, adentrarse en las calles empedradas de la villa histórica es un auténtico placer sensorial:

2. El Puerto Pesquero y la Lonja: Pescados y Mariscos del Cantábrico

Si prefieres los sabores yodados del mar Cantábrico, el paseo del muelle alberga restaurantes donde el pescado entra directamente desde los barcos de bajura:

3. Consejos para grupos y despedidas

Si viajas con un grupo numeroso de amigos o en una despedida, reserva con antelación un menú de espicha asturiana: una comida informal de pie o en mesas corridas que incluye empanadas caseras, chorizos a la sidra, tortillas de patatas paisanas, croquetas de cecina y barriles de sidra para escanciar libremente. Puedes consultar las opciones de organización en la guía sobre packs de despedidas con canoas y espicha.